Por Ernesto OCAMPO
El personaje de Spider-Man cumple 50 años de haber sido creado, pero su longevidad, a diferencia de la de otros superhéroes, no se basa en la catarsis generada por una sucesión de escenas de acción –donde el bien derrota invariablemente al mal—sino en momentos clave (casi todos escritos en los primeros años de su publicación) que hacen ver a Spider-Man como un humano, logrando que el lector se identifique, en primera instancia, y posteriormente se inspire.
Uno de estos momentos es, obviamente, la conocida historia de su origen (Amazing Fantasy #15, de Stan Lee y Steve Ditko, agosto de 1962), con la lección de poder y responsabilidad (en una frase que jamás dice el tío Ben, como se cree popularmente).
Pero igual de importante para definir al arácnido es otra historia, una de las mejores que se han escrito sobre el personaje, y es llamada “The Final Chapter” (Amazing Spider-Man #33, de Lee y Ditko, febrero de 1966). En ella, podemos ver el drama de Peter Parker cuando su tía May está al borde de la muerte debido a una infección causada por una transfusión de su propia sangre. Atrapado bajo los escombros de una base subterránea, y a unos metros del antídoto que salvaría la vida de su tía, hay una secuencia extraordinaria que puntualiza detalles clave sobre la personalidad del héroe, llevándolo a otros niveles, mostrando que aunque sus increíbles habilidades tienen límites, estos pueden ser superados si hay determinación en lograrlo.
La imagen de arriba es de la versión publicada por La Prensa (El Sorprendente Hombre Araña #55, 31 de julio de 1966), donde los textos pierden fuerza con una traducción un tanto forzada y resumida, pero están mejor logrados que los de la versión de Novedades Editores de 1980. Destaca un parlamento donde Stan Lee puso en boca de Spider-Man que “Anyone can win a fight when the odds are easy! It’s when the going’s tough, when there seems to be no chance… That’s when it counts”.
Es uno de esos momentos cuando el personaje se define. No son los poderes los que hacen al héroe, sino la persona. Es el valor, la perseverancia, el espíritu. Es convertir lo estéril en fértil; el desaliento en impulso; la apatía en fuerza.
De pronto, ya no admiramos al personaje. El personaje nos inspira.
Y aunque no lo parezca, todo el tema es para señalar lo excelente que es la película Batman: The Dark Knight Rises y lo mala que es The Amazing Spider-Man.
Todo lo que carece la nueva cinta de Spider-Man estaba a la mano, en los cómics. No había que quebrarse la cabeza buscándolo. Pero un guionista torpe y un director mediocre no lo supieron aprovechar.
Y sin embargo, Christopher Nolan sí explotó esos conceptos y los llevó a otro nivel, logrando un trabajo que se pone en paralelo, y en muchos aspectos supera, a las mejores historias de Batman escritas a lo largo de más de siete décadas.
“A hero can be anyone. Even a man doing something as simple and reassuring as putting a coat around a little boy’s shoulders to let him know that the world hadn’t ended”.














Filmen lo que filmen sobre batman… spidey siempre será mejor… pues las peliculas no definen al superheroe, sino las historietas en las que se dio sus origenes… atte: tu amigable vecino el hombre araña