Dir: Haruo Sotozaki
Con muy altas expectativas llega a la pantalla grande Demon Slayer-Kimetsu No Yaiba-Castillo Infinito, una de las adaptaciones cinematográficas al manga que ya ha tenido un exitoso paso por plataformas, convirtiéndola en un gran éxito a nivel mundial.
Demon Slayer ha conquistado a las y los espectadores con la trágica historia de Tanjiro Kamado un joven que vivía con su familia en la montaña, en un lugar cercano a un pequeño poblado. Un día en que había ido al pueblo a vender el carbón que mantenía a la familia, un malvado demonio ataca a su madre y hermanos, dejando entre la vida y la muerte a su hermana Nezuko, la única sobreviviente.
Sin embargo, Nezuko también se ha transformado en un demonio, ya que fue atacada por uno muy poderoso: Muzan Kibutsuji, Rey de los demonios, que le inyectó su sangre. En su intento por mantener la humanidad de su hermana y al mismo tiempo protegerse de los demonios, Tanjiro inicia su entrenamiento como cazador. Encontrará en su camino, pruebas difíciles, aliados y muchos más demonios enemigos.
Como la mayoría de las historias inspiradas en mangas, la estructura es la del camino de héroe: un guerrero que superará pruebas hasta encontrar su verdadera misión e identidad. Y si bien, este tipo de relatos no son del todo novedosos, Demon Slayer se ha convertido en un fenómeno debido a su hechura técnica y a las dramáticas historias alrededor de los personajes, que deberán transitar entre la redención, la venganza y la justicia.
El manga cuenta con 23 volúmenes publicados. Su adaptación al formato de serie cuenta con 4 temporadas. Esta película constituye la primera entrega de una trilogía basada en el arco del Castillo Infinito que continúa la historia tras la cuarta temporada del anime
Todo inicia cuando Muzan Kibutsuji, el antagonista principal, se refugia en su fortaleza dimensional y atrapa al Cuerpo de Cazadores de Demonios, desatando una serie de enfrentamientos épicos. Con una narrativa intensa y una animación más que bien lograda, la cinta adapta con fidelidad el ritmo dramático del manga original, consolidándose como una obra clave dentro del universo Kimetsu no Yaiba.
Y no hay que cansarse de decirlo. La técnica de animación es impecable. Acompañada de un ritmo trepidante en las batallas, texturas muy bien logradas, y musicalización en sincronía perfecta, la animación japonesa vuelve a demostrar el increíble grado de perfección que ha alcanzado en todos estos años.
Pero no sólo se trata de eso. Quizás el secreto del gran éxito de esta historia y sus adaptaciones sea lo profundo de sus reflexiones y de la construcción de personajes complejos, agobiados por la tragedia, la culpa, el dolor y el recuerdo.
Castillo infinito hace un ejercicio muy destacado de intertextualidad al contarnos las razones que motivan las decisiones de los personajes a través de sus más profundos recuerdos. Personas que no saben donde colocar toda su rabia, eligiendo para ello, ya sea el camino del demonio o del cazador. Un relato donde la tragedia se toca, en algunos casos hacia la condena y en otros hacia la redención.
Esta entrega no solo destaca por su acción, sino por su profundidad emocional y su exploración del pasado de los demonios, dejando al público expectante por las |próximas partes de la trilogía. Y es por ello que definitivamente, resulta altamente recomendable.
