Superman. USA (2025)
Dir. James Gunn
Reparto: David Corenswet, Rachel Brosnahan, Nicholas Hoult, Isabela Merced, Sara Sampaio, Bradley Cooper.
Y en pleno 2025, cuando nos preguntábamos si el cine de superhéroes estaba llegando al fin de su era dorada, llega James Gunn con su versión del Hombre de Acero para demostrarnos que otra visión de los superhéroes es posible, y además, más que necesaria.

Superman es, antes que otra cosa, el arquetipo por excelencia de lo que se entiende en la cultura por “superhéroe”. Una persona con superpoderes, que pueda enfrentar el mal y la corrupción por encima de las batallas tradicionales. Un semidios al mejor estilo de la mitología grecorromana, que avanza ganando batallas épicas para descubrirse a sí mismo y su misión.
Todas las versiones de Superman que habíamos visto en las pantallas chicas y grandes estaban más o menos cercanas a esta idea. Quizás quien construye para la memoria colectiva la mejor versión pop de estos arquetipos es Richard Donner (Superman, USA. 1978). Imposible para muchas generaciones no asociar la imagen del Superman con la de Christopher Reeve, quien ha sido considerado como la mejor interpretación del personaje en pantalla grande.

En las últimas décadas, el avance de Marvel con la saga de Vengadores, obligó a Warner Brothers y a DC Comics a replantearse sus personajes para hacerlos más competitivos frente a la avalancha que significaron las 22 películas de la franquicia. Esa así que tanto Superman como Batman, tuvieron que revisarse para hacerlos más asequibles a las nuevas generaciones. Mucho hay que decir de la transformación de Batman, pero en el caso de Superman, la película de Gunn, parece ser el intento de volver al origen, humanizar al personaje y actualizar las causas por las que luchaba entonces y ahora.
Es importante hacer notar que la última versión del personaje protagonizada por Henry Cavill en una trilogía dirigida por Zack Snyder (Superman. 2013, Batman vs. Superman. 2016 y la Liga de la Justicia. 2017) es una reinterpretación moderna del personaje, que cuenta con una amplia aceptación por parte del público.

James Gunn, por otra parte, venía de anotarse un gran éxito en la casa rival, con La trilogía de Guardianes de la Galaxia (2014, 2017 y 2023), además de su versión de Suicide Squad, (2021) del universo de Ciudad de Gótica, que hizo del personaje de Harley Quinn, protagonizado por Margot Robbie, uno de los disfraces más buscados para la temporada de Halloween.
Gunn había demostrado capacidad para combinar humor con violencia, por lo que su salto al arquetipo definitivo parecía casi natural.
Y la verdad, es que su sello conserva lo que a su comunidad de fans le gusta: un poco de drama, historias trágicas, sarcasmo y algo de comedia sosa, en medio de cuidados y bien logrados efectos especiales.
En ninguno de esos rubros, la película decepciona. ¿Entonces por qué hay tanta polémica?

Si bien es verdad que la enorme fan community tanto de Marvel como de DC Comics es difícil de complacer y exigente en cuanto preservar lo que consideran el canon de las historias, en esta ocasión la polémica es entre la preferencia por la versión de Snyder por sobre la de Gunn y viceversa.
La verdad es que más allá de decir que son estilos diferentes y que para gustos, los colores, es verdad que Gunn concibe al superhéroe de un modo muy distinto al de Snyder y ese parece ser en realidad el centro de la polémica.
¿Qué es eso tan diferente y polémico? Pues… lo humanizó. Superman, como ya lo dijimos, era en realidad una especie de semidios, un elegido, un mesías. Volvía de la muerte, caía del cielo a ser criado por padres adoptivos que sabían en secreto su naturaleza superior, era incorruptible y nada lo destruía porque sencillamente, no es de este mundo.

Pero Gunn, sin negar nada de eso, nos impone una nueva dimensión ¿qué tal si este alien casi perfecto, empieza a ser más humano que extraterrestre?¿qué tal que duda, se deprime, se asusta o se enoja igual que cualquier persona?
Gunn nos presenta en esta película la versión más inacabada del personaje, el paso anterior a ser Superman en toda su gloria. Un héroe que sufre antes de aceptar su verdadera naturaleza y misión, en medio de la duda y la indecisión.

Hay que decir que esta idea de presentar a los grandes héroes antes de su transformación final, también lo hizo Matt Reeves en The Batman (USA, 2022), pero creo que con mucho más dramatismo y oficio que esta película.
Al final, Gunn hace lo que sabe hacer y lo hace bien: el cuadro de actores nuevo y refrescante, nos remite al cómic de muchas maneras -incluso en el diseño de vestuario- nos presenta a Krypto, el super perro como un personaje querido y entrañable y nos cuenta una historia con la cual podemos identificarnos.
Además, nos muestra que un superhombre puede llorar, dudar, ser sensible y mirar el mundo con una profunda aspiración de acabar con el prejuicio y la discriminación. No pocos han visto un mensaje político en este nuevo planteamiento, lo cual es hasta cierto punto, lógico ¿Qué sentido tendría luchar por la justicia si el mundo no fuera un lugar tan desigual?

Al final, el nuevo conflicto que enfrenta Superman es interno, con dudas e inseguridades, porque ser héroe cualquiera, ¿pero ser Superman? eso al parecer se asimila primero en el cuestionamiento interno antes que en las grandes batallas épicas ¿quién se hubiera imaginado que los superhéroes a veces también necesitan el consejo de su padre como cualquier hijo de vecino? Al parecer, Gunn si lo hizo, esta vez tomando como ejemplo al hijo predilecto de Kriptón.

